13 julio 2017

Restauración del Parque del Palmeral. Santa Pola



autores:                     Antonio Gallud, Miguel del Rey, M Teresa Santamaría, Tato Herrero
arquitecto técnico:  José García
constructora:            Intersa Levante
promotor:                 Ayuntamiento de Santa Pola
localización:              Santa Pola
año:                           2004
Publicado en "Diseño de la Ciudad" Madrid, 2008 
:https://www.disenodelaciudad.es › (Diseño de la Ciudad 63)


Entre los años 2002 y 2004 desarrollamos para el Ayuntamiento de Santa Pola la remodelación del Parque Palmeral de Santa Pola, un parque con una base importantisima de arbolado adulto, de palmeras datiliferas, a lo que se sumaba una cantidad de elementos dispares que propocionaban complejidad, pero a la vez interés al tema: Lapalmeral santa polaexistencia de un gran auditoria marcaba en parte el parque, un espacio que debia mantenerse sin intervención en este caso. Los restos arqueológicos de una espléndida villa romana fueron también determinantes, como lo fue la orografía del lugar, del antiguo huerto de palmeras, origen del parque. Así pues, la permanencia de la imagen del Palmeral y la conservación de la memoria histórica, donde se superponen restos de una pasado rural y fragmentos arqueológicos, marcó el carácter del parque que proyectamos.
El parque se estructura a partir del sistema de aterrazamientos preexistente con alineaciones de palmeras adultas en los bordes, a la manera de los antiguos huertos de palmeras. Nuevas líneas se incorporan y prolongan el espacio ajardinado hacia la zona Norte, ampliando de esta manera las dimensiones, proporcionando una nueva espacialidad y atando todas las zonas y áreas del parque a partir del motivo dominante: las alineaciones de palmeras.


La propia ubicación de las preexistencias, alineaciones de palmeras, ruinas de la casa romana, pistas de juego de petanca, edificios en uso y traza del auditorio al aire libre, junto a las vinculaciones entre el parque y el viario urbano, construye la estructura básica, muy adjetivada por la presencia de los abancalamientos a que hemos hecho referencia. Estos adquieren una importancia capital en el proyecto, tanto por su trazado, por la ubicación y la forma de las rampas y escaleras que los unen, como por la materia que los construye.

Alineaciones, aterrazamientos, andenes de paseo y plataformas de juego, tendrán una continuidad espacial y una linealidad dominante, la Norte-Sur. Mientras que las relaciones entre plataformas, las relaciones Este-Oeste, se confían a un sistema de comunicación trasversal situado en el extremo Oeste y en el centro, donde existen caminos configurados por rampas, conexiones en zig-zag y fragmentos de escaleras articulan las terrazas.

La relación entre el parque y el viario se introduce como una condición de proyecto. De esta manera, el parque pretende perder el carácter cerrado que tiene en la actualidad para convertirse en un elemento dinámico de la estructura urbana, con interacciones entre viarios, aceras y jardín. Las aceras se amplían en áreas como las calles de Elche, Ramón y Cajal y San José, coincidiendo los puntos mas estratégicos del viario y de los accesos al parque, mientras que se diseña de nuevo el trazado del borde de acera y profundidad de la misma en la Avenida del Portus Illicitanus. La línea de cierre del parque va tomando formas adecuadas a la particular situación en que nos encontremos, asumiendo un cierre mas contundente en la zona del anfiteatro, resolviendo los desniveles entre interior del parque y la calle, en el caso de la Avenida del Portus y de la calle Ramón y Cajal, o configurándose como valla trasparente en el resto de los casos, permitiendo de esta manera una buena relación visual entre calle y parque. El arbolado interior y exterior se confunden en ocasiones, de manera que espacialmente se percibe el parque con unas dimensiones más generosas.


Se revisa la ubicación del mobiliario urbano, de los quioscos y elementos urbanos que existen en el entorno. Se trazan de nueva planta junto a la acera de la calle San José con una relación más diáfana y abierta con el parque, creando glorietas anchas en los cruces con la Avenida del Portus y con Ramón y Cajal. En este punto, sustituye la cantina existente y se construye un nuevo pabellón para quiosco de refrescos. En la calle Elche se amplia el trazado de la acera, creando un espacio dilatado frente al acceso central. En la calle Ramón y Cajal se diseña de nuevo la acera, con un ancho más holgado, con ello se dignifica la calle y se permite abrir un nuevo acceso al parque desde esta calle.
Las puertas de acceso al parque se han diseñado como piezas de cierto interés plástico. Son puertas de chapa metálica, articuladas o correderas, pero con presencia, de manera que se perciban al atravesar su umbral.


Las distintas etapas del parque.- Podemos distinguir:

A.- Zona de Andenes y Aterrazamientos.- Constituye esta parte la zona mas consolidada del jardín, una estructura abancalada con cuatro terrazas separadas entre si alturas variables, que van entre 80 cm y 2,00 mt. Las anchuras de estas terrazas son variables e incluyen un arbolado ya existente y en buen estado, con alineaciones en su perímetro, o bien con varias líneas de palmeras formando andenes separados.

En esta parte se restaurará el nivel del solado, dando un acabado uniforme de suelo disgregado sobre unas capas de zahorras drenadas para evitar encharcamientos ocasionados por las tierras arcillosas actuales. Los taludes actuales se sustituyen por muros construidos, tal como fueron en origen, y definidos por muros de contención de hormigón trasdosado con una lámina exterior de piedra caliza de Almorquí o similar, con claves formadas por piezas de acero inoxidable situadas de manera mas o menos aleatoria. Rampas y escaleras unen estas terrazas a través de un sistema paralelo a los muros y completandose con otras rampas trasversales.

La última de las terrazas, la mas baja, se plantea como un bosque de palmeras plantadas de nuevo, pues no existen en la actualidad, con un trazado en planta que permite una cierta ambiguedad entre el límite del jardín y la calle San José. Agrandando de esta manera la acera de esta calle y ampliando decididamente su anchura en los extremos, donde surgen sendas placetas. Un kiosco para concesión pública se sitúa en el extremo Norte de esta calle, sustituyendo al existente en la actualidad, diseñado de manera que pueda ofrecer servicio publico cuando el parque está cerrado o abierto.

B.- Zona de Juegos.- Las zonas de juegos se sitúan en la parte Sureste del jardín, ocupando varias terrazas.  Constan de una área de juego de niños, donde los niños pueden estar mas controlados por la particular orografía de la zona, la disposición de los bancos y la presencia de una alberca de muy poca profundidad que a la vez que permite el juego con el agua, sirve la limitar los movimientos de los pequeños y facilitar su control.  El la terraza inferior se mantienen las pistas de petanca. Otra terraza en la zona Norte del parque albergo unos sistemas de juegos para niños y jóvenes de algo más de edad, donde encontramos instalaciones para juegos colectivos.


C.- Jardín Arqueológico.- El jardín arqueológico se define en torno a las ruinas de la casa romana, una villa ya excavada con traza de casa patio y donde se encuentran espléndidos mosaicos. Más una área a falta de excavación en la zona norte, hacia la calle de Elche, y que queda a disposición de las posibles excavaciones que allí se realicen. Para la buena visualización de la traza de la villa romana se ha previsto un mirador construido con un plano de listones de madera sobre una estructura de perfiles que la separa del suelo.

20 enero 2017

Un Lugar en la Ciudad- VAM10 Arquitectura y Paisaje

Un lugar en la ciudad
Sobre el proyecto realizado para la restauración del edificio de Llotja del Canem por el equipo VAM10, ganador del concurso de adecuación como Sede de la UJI en la ciudad.
M del Rey, A Gallud. I. Fuster

La Llotja del Vanem en Castelló crea un particular lugar en la ciudad, donde la traza urbana, con las plazas del Ayuntamiento y del Mercado, la propia Casa de la Vila y los volúmenes de Santa María, el Fadrí, junto a la Calle Colón y Caballeros, hacen de su ubicación uno de los hitos principales del centro histórico de Castellón. Marca la Llotja parte de ese trazado geométrico originario de una ciudad de nueva planta, justo en el punto donde los grandes vacíos de lo público distinguen este lugar del resto de una trama edilicia indiferenciada y trazada a cordel.



Es precisamente el propio carácter de espacio abierto de la Llotja, sus trazas y dimensiones, aquello que nos vincula al edificio con la res pública, un edificio civil bien implantado sobre las trazas de la ciudad y con la gran tradición de las Lonjas mediterráneas, de aquellos espacios para el comercio tan propios de la cultura de la Corona de Aragón, y de los cuales Cati, Sant Mateu y Morella son ejemplos singulares en las tierras de Castellón, sin olvidar la Llotja del Comercio de Valencia, el paradigma de este tipo de arquitecturas en los S XV e inicios del XVI en Valencia, una de las piezas más importantes de la cultura arquitectónica. En 1606, en Castellón, se pide por los jurados de la ciudad construir una espacio “ab arcades a modo de llonja y ques fasen entorn banchs”, siguiendo esta tradición de espacios para el comercio, aunque en este caso en esquina, muy a la italiana, resuelto dignamente con el lenguaje clasicista de su época.

Las relaciones entre espacio interior y exterior en este tipo de arquitecturas, la diafanidad de las arcadas, la esquina abierta entre dos calles tan características del trazado de Castellón, son una condición importante en intervención sobre el edificio; así, el proyecto potencia  la prolongación entre espacio interno y espacio exterior; de ahí la unidad de materiales y texturas de los solados, la apertura espacial y visual de todo el espacio, de manera que solo la sombra y la proyección del sólido de su arquitectura sea lo que nos separe el interior y el exterior.



La superposición de los dos volúmenes que históricamente han construido este sólido resultante deben poder leerse, aunque de manera discreta, para dejar constancia del proceso de construcción en el tiempo. Así, podemos desvelar, para aquellas personas a las que les interese, las distintas fases de su historia. Sus primeras trazas, la ampliación habida cuando el Ayuntamiento permite construir en altura, levantando la cota de cornisa en el caserío de la ciudad. Podemos observar las diferencias estilísticas, las formas, los matices de color y textura de los materiales de las distintas épocas; por ello, se ha procurado no tonificar de manera unitaria el conjunto, conservando ciertas diferencias entre el gris de la piedra de Borriol abujardada como estaba en origen, quizás para semejarse a las piedras graníticas de Castilla, a los sillares del Guadarrama, tan propios de esta época de esplendor de los Áustrias, mientras que en la parte superior los tonos son más cálidos, los dorados y la sanguina nos devuelven la mirada hacia el mediterráneo.



Proponemos desde aquí la recuperación de la antigua plaza Plaça de l´Herba, situada entorno a la Llotja, la puerta noroeste de la Catedral y el frente de lo que fue el antiguo edificio de la Casa de la Vila, hoy edificio bancario en altura. Se propuso en su día y se sigue apostando por la unión funcional de estas plazas, a la manera de rosario de espacios públicos concadenados sobre una trama regular. Quizás un solado digno y poco adjetivado sea la mejor de las soluciones –no ha ocurrido así con el tram- insistiendo en la poco atractiva solución de carriles y calzadas "especializadas". Frente a ello era más interesante un solado donde prive el dominio peatonal, garantizando siempre el acceso rodado de servicio. En la Llotja se apuesta por ello, como ya hemos dicho, y de ahí que el solado de la Lonja sea calizo, de sección y dimensiones generosas y con un acabado desbastado y algo duro, a la manera de un suelo público. Dimensión, textura, forma, calidad material, son las características de un plano de servicio de lo público, para pasar a soluciones más amables y cálidas en los espacios internos, en las plantas superiores.

14 septiembre 2016

Nova Altea. Una apuesta del racionalismo crítico español de los ultimos '60, por Miguel del Rey






Foto: gentileza de J. Planell- 1970

COMPLEJO RESIDENCIAL NOVA ALTEA                           1969
Urbanización Nova Altea

Racionalismo Crítico. Promotor J. Maria Planelles. Complejo Privado
Félix Cabrero, Carlos Solesio, Joaquin Planell, arquitectos, R. Bellod, Arq. D. Obra

Capitulo del libro "Paseando por las alteas", Autor Miguel del Rey, de próxima aparición. 

Nova Altea es uno de los complejos residenciales mas interesantes del panorama arquitectónico alteano; en particular sus fases I y II presentan una calidad indiscutible. La interpretación del “genio del lugar”, la integración medioambiental, la flexibilidad y personalización de las viviendas, en palabras de Joaquin Planell, pueden distinguir la intervención. El complejo, con más de cuarenta años, sigue manteniendo unas prestaciones residenciales, urbanísticas y pasiajísticas de gran valor.

Desarrolla un sistema escalonado con cuatro alturas de vivienda en profundidad con grandes solanas que abren al mar y resuelto en plantas altas con áticos. “Nova Altea en su interior, esconde un verdadero pueblo en el que se desarrollaron soluciones distintas y de gran originalidad” nos indica uno de sus autores, Joaquín Planell. En esta compleja propuesta hay que destacar la flexibilidad funcional y como dice su autor “el modo peculiar de interpretar la arquitectura popular alteana”. El conjunto tiene el particular plasticismo del juego de niveles y de sombras de sus volúmenes.

Se pueden inscribir en un racionalismo crítico, experimentalista, muy en boga en aquellos momentos en el panorama arquitectónico español. Una arquitectura de gran interés, firmada por los arquitectos Cabrero, Solesio y Planell e inscrita en las preocupaciones compositivas que en esos momentos se tienen en la arquitectura española, recordemos la obra de Javier Sáenz de Oiza en Alcudia; es este caso alteano con una planta más rotunda y atractiva, más especulativa posiblemente, pero no por ello menos interesante. La elección de materiales, su austero repertorio, unido a una adecuada estructura, apoyan el interés de su arquitectura. El conjunto de Nova Altea se completó con una vivienda unifamiliar en su extremo sur, que si bien no formaba parte del conjunto arquitectónico, no desentonaba en su arquitectura ni en el paisaje. La casa firmada, parece, por los arquitectos Lorente y Chicot se levantó unos años más tarde.


18 noviembre 2015

Santa Anna d’Albal, per Miguel del Rey


SANTA ANNA EN ALBAL
LA RESTAURACION DE UNA ARQUITECTURA EN PROCESO DESDE EL s.  XIV al s. XXI
por Miguel del Rey
* Publicada en la Revista R&R nº 104, Sept 2007
 Arquitectos: Miguel del Rey y Antonio Gallud

(Cast) Los antecedentes de la ermita de Santa Anna en Albal se remontan al siglo XIV y su primera constancia gráfica la tenemos en el plano de Ascensio Duarte (1595) "Especial Contribución de la Huerta de Valencia" que Cassaus copia del original un siglo más tarde y donde se sitúa la ermita como borde sur del territorio de l´horta. Allí se ubica un pequeño templo dependiente de la Catedral de Valencia, cuyos primeros muros son tapiales característicos del siglo XIV que aún hoy encontramos en el lateral sur del edificio. Pertenece en origen a la tipologia de naves de con arcos de diafragma, muy propios de esta época y que los encontramos habitualmente en edificios de esta época y en particular en otras ermitas valencianas dedicadas a este culto, como Santa Anna de Xátiva, muy similar a nuestra ermita de Albal en su origen. El edificio que vamos a restaurar tiene la característica de haber tenido una  continuada transformación de su arquitectura a lo largo del tiempo, de manera que su sistema constructivo e incluso sus muros portantes, han sido modificados y reconstruidos hasta el punto de transformar su espacio interno y por supuesto su aspecto y dimensiones exteriores en un proceso constante cuya última intervención radical fue a inicios del S XX con la incorporación de su fachada modernista.


Estas ermitas dedicadas a Santa Anna, litúrgicamente se sitúan dentro del culto a la Madre de la Virgen, muy próximo al culto a la fertilidad y donde son frecuentes las ceremonias de matrimoniales, como sucede con nuestra ermita de Albal.

El proyecto de restauración que hemos desarrollado pretende conocer, estudiar y analizar detenidamente el monumento para definir una propuesta proyectual y una estrategia de restauración integral del conjunto y de las partes de la arquitectura del edificio, así como la construcción de nuevos elementos que completen o estabilicen las fábricas históricas para conseguir una percepción lo más clara y correcta posible del edificio histórico, de sus elementos y de la evolución en el tiempo del monumento. Incidiendo tanto en la restauración de las fábricas y estructuras que lo sustentan, como en los materiales que lo definen y en los aspectos icónicos que pertenecen tanto al monumento en si, como al imaginario colectivo de la sociedad de Albal.


La ermita se dibuja y se estudian sus fábricas y su construcción, se estudia el proceso de construcción a lo largo del tiempo por medio de un análisis de estratigrafía muraria, se diagnostican sus patologías, para con ello conocer como fue y como se transformo su arquitectura, como se variaron sus fábricas, sus estructuras aéreas, sus dimensiones, etc. Se analizan estos elementos y sus distintas morfologías en el tiempo, se valora la arquitectura existente y se propone un proyecto que nos devuelva el posible momento de esplendor del edificio más acorde con lo existente, además de dejar evidencia del paso del tiempo, de la huella que sobre la ermita, sobre sus muros, dejan las distintas intervenciones, ruinas y reconstrucciones que ha tenido a lo largo del tiempo. Podemos ver los distintos croquis y dibujos realizados, las imágenes del estado original antes de la restauración y los detalles de muros y sillerías, con sus marcas de cantería localizadas.



Los estudios realizados nos permiten ver el proceso histórico que ha tenido el edificio: su origen del s XIV, del cual solo quedan los muros del lateral Sur y las fábricas del muro segundo desde el altar. Un segundo muro, también de tapial, pero de origen más moderno, entre los siglos XV y XVI, que construye el fondo del altar. Un tercer tipo de fabrica que construye el muro perimetral del ábside, en este caso un muro de mampostería con una traba de hormigón rico en cal, una fabrica bien ejecutada que incluye las únicas esquinas de sillería del edificio, las esquinas de la fachada oeste de muy buena calidad que responden a la etapa más rica del edificio. Una cuarta etapa histórica nos presenta un muro de mampostería con verdugadas de ladrillo, una fábrica de época relativamente reciente, de finales del S XVIII o inicios del S XIX, que construye los muros norte y este. Esta etapa definió la fachada hasta el inicio del S XX, fachada que hoy está oculta tras el porche. Entre su primera y segunda décadas se construye el cuerpo del porche actual, en ladrillo, bien ejecutado y dentro de un lenguaje modernista que ha dado forma a la imagen contemporánea de la ermita que conservamos en este proyecto de restauración.

Las distintas soluciones y los diversos tipos de muros los podemos ver en las imágenes que nos muestran las catas tomadas durante la época de estudio del edificio, o en los momentos de restauración de la propia obra. Estos muros han sido convenientemente restaurados y revocados generalmente maestreados en un mortero bastardo de cemento y cal ya coloreado tanto en exterior como en interior. Los muros de sillería y las esquinas se han limpiado y restaurado en los casos necesarios, saneando los morteros en algunos casos, aunque generalmente solo ha sido necesario un proceso suave de limpieza epidérmica, y por último poniendo en valor algunos dibujos y graffitis existentes y que se han encontrado a lo largo de la obra.

En el interior se ha restaurado algún fragmento de solado tardomedieval y renacentista, originales del siglo XV o inicios del XVI existente en el altar, bajando a la vez la cota de servicio hasta en nivel original para dar la dimensión apropiada a las basas de sillería labrada de las pilastras del ábside y a la puerta de yesería que une con la sacristía. Antiguas intervenciones eliminaron los restos de azulejería del altar y los posibles solados. Azulejería decimonónica se ha encontrado en el suelo de la planta alta de la sacristía y también almacenada en la misma. Este material ha sido utilizado para solar fragmentos de las capillas laterales.


La restauración de las bóvedas ha sido uno de los apartados más atractivos del proyecto, pues nos han confirmado los estudios estratigráficos realizados y hemos podido comprobar los cambios y el proceso de transformación de la arquitectura de la ermita desde su origen, así como las técnicas usadas para su construcción y sucesivas reconstrucciones a lo largo del tiempo. Del tejado original, el que debió de construirse sobre arcos de diafragma, no hay noticia, solo restos algo confusos de los antiguos apoyos en el muro del arco segundo, ya que la fábrica de tapial a la altura de los arcos fue sustituida en su día. Si en cambio hemos encontrado las bóvedas que se corresponden con la conformación segunda de la ermita y coinciden con los muros de los siglos XV-XVI, se trata de las bóvedas con nervaduras de composición compleja que definen el ámbito del altar y el primero de los cuerpos de la nave. Esta es la mejor de las soluciones que incluye el edificio y se define con un sistema de pilastras acanaladas a ambos lados del altar con silería de piedra caliza muy bien tallada en el cuerpo basamental. El fuste de las pilastras es de piedra arenisca y las nervaduras, siguiendo la tradición mozárabe de los albañiles de la época, se resuelven con yeserías que imitan la silería. Las bóvedas se construyen con doble rosca de ladrillo plano acabando en aristas.

El conjunto se ha restaurado completamente, trabando nervatura y plementería de las bóvedas una vez restaurada de sus grietas y partes arruinadas, para sobre ellas construir un casquete colaborante estructural compuesto de una ligera malla de acero y una nervatura en los senos de las nervios, proyectando seguidamente un hormigón ligero con anclajes y un adherente para que formara cuerpo con la bóveda de ladrillo existente. Se sustituyó el plano de cubierta y se rehizo el sistema de muretes arruinados que soportaban la cubierta desde las bóvedas, a la vez, como veremos posteriormente, de atar perimetralmente los muros.


La restauración de las nervaduras fue uno de los episodios de más interés del proyecto. La existencia de pilastras de sillería en su base y yesería en las partes superiores, presentó un primer problema de lectura, hasta llegar a su correcta comprensión. Tras el estudio vino la propuesta de restauración y la ejecución: una limpieza suave de la piedra de mayor calidad, una caliza muy bien tallada en las basas, unas columnas de piedra arenisca en los fustes y unas yeserías superiores. Ello nos lleva a considerar que la piedra dominante es la caliza de base, con ello se lava, se eliminan restos de pinturas anteriores y se tonifica toda la estructura de nervatura y pilastras con una acabado similar a la de la piedra caliza, simulando en las partes superiores las juntas de sillería, con una elaboración primorosa por parte de los restauradores

Desde la cubierta se intento atajar dos grandes problemas que presentaba la estructura de la ermita, su estabilidad en coronación del edificio y la calidad de las fábricas que la construían, para ello, se ató perimetralmente con un zuncho de hormigón armado y se consolidaron los muros, los cuales eran de muy baja calidad. Para protección de los muros, bóvedas y nervaduras se levantó provisionalmente una estructura de protección de la obra. La estructura de la ermita presentaba un grave problema en la estabilidad del segundo de los arcos, el cual estaba alabeado y presentaba una deformación alarmante de 22 cm. de desnivel, lo cual obligó a construir unos contrafuertes que lo estabilizaran y un tensor superior que lo equilibrara, tal como se puede observar en los dibujos de proyecto. 

La cubierta de la segunda de las bóvedas de la nave central presentaba construcción muy precaria y completamente diferente que la anterior. Se trataba de una bóveda falsa de cañizo y yeso con nervaduras falsas de yesería sin trabajar y de origen relativamente moderno, posiblemente de inicio del S XIX. Aquí la solución fue muy distinta, se tejió una estructura de malla de fibra de vidrio con un gunitado de yeso y un adherente para aligar la bóveda original y el casquete de refuerzo. 





SANTA ANNA A ALBAL
LA RESTAURACIÓ D'UNA ARQUITECTURA EN PROCÉS DES DEL s. XIV al s. XXI
Miguel del Rey
* Publicada en la Revista R&R nº 104, Sept 2007

(Val) Els antecedents de l'ermita de Santa Anna a Albal es remunten al segle XIV i la seua primera constància gràfica la tenim en el pla de Ascensio Duarte (1595) "Especial Contribución de la Huerta de Valencia" que Cassaus còpia de l'original un segle més tard i on se situa l'ermita com la vora sud del territori de l'horta. Allí se situa un petit temple depenent de la Catedral de València, els primers murs són tàpies característics del segle XIV que encara hui trobem al lateral sud de l'edifici. Pertany a origen a la tipologia de naus de amb arcs de diafragma, molt propis d'aquesta època i que els trobem habitualment en edificis d'aquesta època i en particular en altres ermites valencianes dedicades a aquest culte, com Santa Anna de Xàtiva, molt similar a la nostra ermita d'Albal en el seu origen. L'edifici que restaurarem té la característica d'haver tingut una continuada transformació de la seua arquitectura al llarg del temps, de manera que el seu sistema constructiu i fins i tot els seus murs portants, han estat modificats i reconstruïts fins al punt de transformar el seu espai intern i per descomptat el seu aspecte i dimensions exteriors en un procés constant l'última intervenció radical va ser a inicis del S XX amb la incorporació de la seva façana modernista.

Aquestes ermites dedicades a Santa Anna, litúrgicament se situen dins del culte a la Mare de la Verge, molt proper al culte a la fertilitat i on són freqüents les cerimònies de matrimonials, com succeeix amb la nostra ermita d'Albal.

El projecte de restauració que hem desenvolupat pretén conèixer, estudiar i analitzar detingudament el monument per definir una proposta projectual i una estratègia de restauració integral del conjunt i de les parts de l'arquitectura de l'edifici, així com la construcció de nous elements que completin o estabilitzen les fàbriques històriques per aconseguir una percepció el més clara i correcta possible de l'edifici històric, dels seus elements i de l'evolució en el temps del monument. Incidint tant en la restauració de les fàbriques i estructures que el sustenten, com en els materials que el defineixen i en els aspectes icònics que pertanyen tant al monument a si, com a l'imaginari col·lectiu de la societat d'Albal.


Lo primer. L'ermita es dibuixa i s'estudien les seues fàbriques i la seua construcció, a més del procés de construcció al llarg del temps per mitjà d'una anàlisi de estratigrafia murària, es diagnostiquen les patologies, envers això conèixer com va ser i com es va transformar la arquitectura, com es van variar les fàbriques, les seues estructures aèries, dimensions, etc. S'analitzen aquests elements i les diferents morfologies en el temps, es valora l'arquitectura existent i es proposa un projecte que ens torne el possible moment d'esplendor de l'edifici més d'acord amb l'existent, a més de deixar evidència del pas del temps, de la impronta que sobre l'ermita, sobre els seus murs, deixen les diferents intervencions, ruïnes i reconstruccions que ha tingut al llarg del temps. Podem veure els diferents croquis i dibuixos realitzats, les imatges de l'estat original abans de la restauració i els detalls de murs i carreus, amb les marques de pedra picada localitzades.

Els estudis realitzats ens permeten veure el procés històric que ha tingut l'edifici: el seu origen del s XIV, del qual només queden els murs del lateral Sud i les fàbriques del mur segon des de l'altar. Un segon mur, també de tàpia, però d'origen més modern, entre els segles XV i XVI, que construeix el fons de l'altar. Un tercer tipus de fàbrica que construeix el mur perimetral de l'absis, en aquest cas un mur de maçoneria amb una trava de formigó ric en calç, una fàbrica ben executada que inclou les úniques cantonades de carreus de l'edifici, les cantonades de la façana oest de molt bona qualitat que responen a l'etapa més rica de l'edifici. Una quarta etapa històrica ens presenta un mur de maçoneria amb verdugadas de maó, una fàbrica d'època relativament recent, de finals del S XVIII o inicis del S XIX, que construeix els murs nord i est. Aquesta etapa va definir la façana fins a l'inici del S XX, façana que avui està oculta després del porxo. Entre la seva primera i segona dècades es construeix el cos del porxo actual, en maó, ben executat i dins d'un llenguatge modernista que ha donat forma a la imatge contemporània de l'ermita que conservem en aquest projecte de restauració.

Les diferents solucions i els diversos tipus de murs els podem veure en les imatges que ens mostren els tastos preses durant l'època d'estudi de l'edifici, o en els moments de restauració de la pròpia obra. Aquests murs han estat convenientment restaurats i revocats generalment reglejats en un morter bastard de ciment i calç ja acolorit tant en exterior com en interior. Els murs de cadirat i les cantonades s'han netejat i restaurat en els casos necessaris, sanejant els morters en alguns casos, encara que generalment només ha estat necessari un procés suau de neteja epidèrmica, i finalment posant en valor alguns dibuixos i grafits existents i que s'han trobat al llarg de l'obra.

A l'interior s'ha restaurat algun fragment de paviment tardomedieval i renaixentista, originals del segle XV o inicis del XVI existent en l'altar, baixant alhora la cota de servei fins a nivell original per donar la dimensió apropiada a les bases de cadirat llaurat de les pilastres de l'absis ia la porta de guixeria que uneix amb la sagristia. Antigues intervencions van eliminar les restes de taulelleria de l'altar i els possibles paviments. Taulelleria vuitcentista s'ha trobat al terra de la planta alta de la sagristia i també emmagatzemada en la mateixa. Aquest material ha estat utilitzat per solar fragments de les capelles laterals.

La restauració de les voltes ha estat un dels apartats més atractius del projecte, ja que ens han confirmat els estudis estratigràfics realitzats i hem pogut comprovar els canvis i el procés de transformació de l'arquitectura de l'ermita des del seu origen, així com les tècniques usades per a la seua construcció i successives reconstruccions al llarg del temps. De la teulada original, el que va haver de construir-se sobre arcs de diafragma, no hi ha notícia, només restes mica confusos dels antics suports al mur de l'arc segon, ja que la fàbrica de tàpia a l'altura dels arcs va ser substituïda en el seu dia . Si en canvi hem trobat les voltes que es corresponen amb la conformació segona de l'ermita i coincideixen amb els murs dels segles XV-XVI, es tracta de les voltes amb nervadures de composició complexa que defineixen l'àmbit de l'altar i el primer dels cossos de la nau. Aquesta és la millor de les solucions que inclou l'edifici i es defineix amb un sistema de pilastres acanalades a banda i banda de l'altar amb silería de pedra calcària molt ben tallada al cos basamental. El fust de les pilastres és de marès i les nervadures, seguint la tradició mossàrab dels paletes de l'època, es resolen amb yeserías que imiten la silería. Les voltes es construeixen amb doble rosca de maó pla acabant en arestes.

El conjunt s'ha restaurat completament, travant nervatura i plementeria de les voltes un cop restaurada de les seves esquerdes i parts arruïnades, per sobre elles construir un casquet col·laborant estructural compost d'una lleugera malla d'acer i una nervatura en els pits de les nervis, projectant seguidament un formigó lleuger amb ancoratges i un adherent perquè formés cos amb la volta de maó existent. Es va substituir el plànol de coberta i es va refer el sistema de murets arruïnats que suportaven la coberta des de les voltes, alhora, com veurem posteriorment, de lligar perimetralment dels murs.

La restauració de les nervadures va ser un dels episodis de més interès del projecte. L'existència de pilastres de carreus a la base i guixeries a les parts superiors, va presentar un primer problema de lectura, fins arribar a la seva correcta comprensió. Després de l'estudi va venir la proposta de restauració i l'execució: una neteja suau de la pedra de major qualitat, una calcària molt ben tallada en les bases, unes columnes de pedra arenisca en els fustos i unes guixeries superiors. Això ens porta a considerar que la pedra dominant és la calcària de base, amb això es renta, s'eliminen restes de pintures anteriors i es tonifica tota l'estructura de nervatura i pilastres amb una acabat similar a la de la pedra calcària, simulant en les parts superiors les juntes de carreus, amb una elaboració exquisida per part dels restauradors

Des de la coberta es va intentar tallar dos grans problemes que presentava l'estructura de l'ermita, la estabilitat en coronació de l'edifici i la qualitat de les fàbriques que la construïen, per a això, es va lligar perimetralment amb un cèrcol de formigó armat i es van consolidar els murs , els quals eren de molt baixa qualitat. Per a protecció dels murs, voltes i nervadures es va aixecar provisionalment una estructura de protecció de l'obra. L'estructura de l'ermita presentava un greu problema en l'estabilitat del segon dels arcs, el qual estava guerxo i presentava una deformació alarmant de 22 cm. de desnivell, la qual cosa va obligar a construir uns contraforts que el estabilitzessin i un tensor superior que el equilibrés, tal com es pot observar en els dibuixos de projecte.

La coberta de la segona de les voltes de la nau central presentava construcció molt precària i completament diferent que l'anterior. Es tractava d'una volta falsa de canyís i guix amb nervadures falses de guixeria sense treballar i d'origen relativament modern, possiblement d'inici del S XIX. Aquí la solució va ser molt diferent, es va teixir una estructura de malla de fibra de vidre amb un gunitat de guix i un adherent per aligar la volta original i el casquet de reforç.